Deacuerdo, soy de ciudad pequeña, lo acepto, y estoy orgulloso de ello, porque viendo lo visto… creo que es más una ventaja que un inconveniente.
Madrid, 5 millones de habitantes en el área metropolitana, la gran ciudad… de las oportunidades, si, cierto, pero es la única coletilla que ahora se me ocurre para poner después.
Llevo 1 año en Madrid, y cuando vine (costándome como me costó) procuré abrir mi mente al máximo, ya se sabe que ciudad nueva, vida nueva, amigos nuevos, hay que estar listo para posicionarse bien, o uno se acaba aburriendo. Cuando llegué me puse a mirar a cuando gente de Madrid conocía y la verdad que eran tantos que no sabía cómo organizármelas para conseguir quedar con toooooooda esa gente, eran tantos y de grupos tan dispares que… no sabía cómo lo iba a hacer.
Pobre incrédulo, tu pensando que el ir a un bar a tomarte una caña y encontrarte a 20 conocidos es una desventaja y te das de bruces con la verdad, en Madrid no eres nadie, ni pintas nada, ni a nadie le importas (exagerando claro…), porque en Madrid eres uno más de los 5 millones.
Cuando pienso en lo difícil que es quedar, para una cena, una comida, un fiesta, un desayuno o para un mísero o triste café, me doy cuenta de que cuanto más grande es el sitio en el que te encuentras más pequeño es tu círculo de acción. Es tan pequeño que por no haber ni hay ni convivencia con los vecinos, más que un hola y adiós, vives con 7 pisos de vecinos por planta pero tienes menos contacto con ellos que si vivieses en un monte aislado a 3 km. De la casa más cercana. Pero claro, es que en Madrid hay… es que Madrid tiene… es que en Madrid tienen… Si, el Prado, el Bernabéu, eso no está en Santander, pero allí tenemos el Sardinero y Altamira. Vale, no tenemos las mejores tiendas, ni los mejores restaurantes, ni las mejores discotecas, ni los mejores transportes, etc… Pero tenemos tiendas buenas, restaurantes buenos, sitios de marcha y autobuses. Vale que no tengamos la sierra para los domingos, pero tenemos la playa para todo el verano.
En fin, no quiero dar más la vara, solo me quejo de la impersonalidad de la ciudad, del anonimato y del ostracismo de cada uno, para quien le guste.
Y todo ello, lo salva una cosa, Aegee. Porque todas aquellas personas que lo forman aportan personalidad a lo impersonal, familiaridad a lo común y espontaneidad a la rutina.
He dicho =)
Jorge Lastra